Uno de los efectos colaterales del coronavirus es el abandono de animales. Ya no hay que esperar al temido verano para ver a perros vagando por las calles buscando a su familia. Esto es lo que se pone de manifiesto desde la Protectora de Animales San Juan de la Cruz Hogar de Asís y el Ayuntamiento de La Carolina, que denuncian que están al doble de su capacidad. A la saturación de las instalaciones –cuentan con una parcela con capacidad para 45 canes y, en la actualidad, hay más de 70- se suma la dificultad añadida del confinamiento. Y es que muchos de sus voluntarios permanecen en sus casas.
La situación es crítica. Tal y como explican desde el colectivo, las adopciones que se tramitan con otros países europeos, como Alemania, están paralizadas por completo. Al cerrarse ese canal de salida, no pueden abarcar más. Este es el motivo por el que hacen un llamamiento a la responsabilidad de la ciudadanía. Le piden que no abandonen a sus animales y que no los lleven a sus instalaciones porque “no dan abasto”.
Por otro lado, reclaman a los vecinos que se encuentren a un perro abandonado que sea también responsables y que valoren las opciones que tienen de hacerse cargo de él, ya que la saturación de la protectora es excesiva. Por ello, se reclama que se busquen opciones de hogar o que se valore tenerlo en su propia casa hasta que se vuelva a la normalidad. En este punto, desde el colectivo y el Ayuntamiento, remarcan que antes de meter a un animal en las instalaciones hay que seguir ciertos protocolos, como, por ejemplo, comprobar si es agresivo. De la misma manera, hacen hincapié en que la labor que se realiza es desde el voluntariado y que se debe ser consciente de las propias limitaciones.
La protectora dispone de un edificio del Polígono de La Aquisgrana y la Corporación Municipal ha estado, desde el primer momento, pendiente de que las instalaciones estén en el mejor estado. Para ello, se ha destinado a una persona al espacio para detectar cualquier desperfecto y trabajar de manera inmediata en los arreglos necesarios, ya sea un enchufe en mal estado o la limpieza, entre otros. La Corporación Municipal aprobó, en la pasada legislatura, una ordenanza en la que se comprometió a que no se sacrificase a los animales.