¿Podré ser un buen brujo o bruja?, ¿qué ingredientes son necesarios para hacer un conjuro?, ¿qué posición es la correcta para montar en una escoba voladora? Son solo algunas de los nociones que aprendieron los 25 niños que participaron en la Escuela de Brujería, una iniciativa del Área de Juventud para celebrar Haloween.

La Casa de la Juventud se convirtió en la sede de una escuela poco tradicional. En vez de papel, libros de textos y lápices, el material escolar lo compusieron un cucharón de madera, polvo de hadas y de unicornio, agua de la ciénaga de Shrek y otros ingredientes similares.

Los pequeños aprendices siguieron las instrucciones de una bruja ya experimentada en el oficio que les explicó que necesitaban un libro de conjuros, una buena escoba para volar y, cómo no, un gorro.

La lección continuó con la proyección de un microcuento sobre una bruja y, después, los pequeños tuvieron que demostrar lo aprendido haciendo una poción mágica. La clase terminó con “El baile de las brujas”, una canción de “Charlie y la fábrica de chocolate”.